Final Fantasy VII, más fantástico que nunca

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Final Fantasy VII, más fantástico que nunca

Final Fantasy VII, más fantástico que nunca
 Final Fantasy VII Remake lidera el ranking de juegos más vendidos durante esta última semana en Reino Unido.

Las constantes peticiones por parte de los más vehementes seguidores de la franquicia de videojuegos Final Fantasy han dado sus frutos:


El remake de la séptima entrega de la saga –una de las más valoradas tanto por el público generalista como por los especialistas del sector– ha visto finalmente su salida al mercado este pasado 10 de abril en las plataformas Playstation 4, XBOX One y PC.


Final Fantasy VII lleva con orgullo la enseña de haber sido el título con mayor presupuesto de su época, cuando el desarrollo de obras interactivas en tres dimensiones aún se recogía como una hazaña sólo alcance de las compañías más intrépidas.


Entre estas últimas se contaría la empresa nipona SquareSoft, que había venido deleitando a los fans de la fantasía y cuentos de hadas con toda una serie de producciones en los que se entremezclaba aventura, amistad y épica a partes iguales.


La firma desconocía por completo la repercusión que obtendría el primer capítulo de su Final Fantasy (1987), obra pensada para ser la carta de despedida de Square antes de un inminente cierre motivado por problemas económicos.


Inspirándose en alguno de los grandes éxitos de la época como Dragon Quest (1986), de su rival Enix, el éxito cosechado incentivaría el lanzamiento de sucesivas y sobresalientes secuelas. De este modo llegaría 1997, tres años después del aterrizaje del sistema Playstation a los hogares de medio mundo. Square, que hasta entonces contaba con alrededor de medio centenar de títulos en su catálogo, decidió regresar una vez más a la baza que le había apartado milagrosamente de la bancarrota.
 

Sin embargo, para esta ocasión el equipo de desarrollado encabezado por Yoshinori Kitase y Hironobu Sakaguchi –director y productor respectivamente– conducirían sus esfuerzos a través de una apuesta aún más arriesgada. Con Final Fantasy VII se prepararía ya no sólo el salto al 3D y la inclusión de full motion videos –escenas de vídeo pregrabadas–, sino también un refinamiento de la experiencia a través de mejoras en el sistema de combate, profundización de la historia, mejor diseño de personajes, etc.


El resultado de aquello fue un apasionante juego de rol donde blandiríamos la espada de Cloud Strife, un joven mercenario que junto a sus amigos, sumarán fuerzas para salvar al planeta de una gigantesca corporación que está apropiándose de todos los recursos de este.

La singular receta dio sus resultados y pronto se reconoció a Final Fantasy VII como uno de los mayores y más importantes exponentes del género RPG a nivel internacional, recibiendo las más altas calificaciones y elogios tanto por la prensa como por la inmensa mayoría de la comunidad de videojugadores.


La tierna historia que entraña en conjunción con el sentido mensaje ecológico –muy apropiado para los tiempos que corren– lo hacían el candidato idóneo para someterse a un rejuvenecedor lavado de cara en pleno 2020.
Sólo cabe esperar que esta nueva adaptación esté a la altura de las expectativas y sepa igualar el eco que en su día logró generar el original.

Final Fantasy VII, más fantástico que nunca