José Manuel Delgado Ramos
José Manuel Delgado Ramos

QOLUMNAS DE HÉRCULES

El rincón del Desnarigado

El rincón del Desnarigado

Comenzó la amanecía, en mi contra. Justo ese día de este a oeste, como rara vez suele suceder. Los primeros rayos de sol se adentraban en el océano, en las farolas de las calles y finalmente en mi playa; porque todos tenemos una. Era el momento de preparar la mochila y sacar de ella las nueces y castañas para llenarla de propósitos. Como fiel renegado a mis principios, cogí la mochila, comencé a caminar y aquí estoy.

Tras varios años de ese “ferry”, aún me resulta difícil no levantarme en noviembre con el sonido del mar embravecido, el graznido de las pavanas (que no gaviotas) y sin la salva del mediodía que hacía la jornada algo más amena. Hace falta que nos lo recuerden desde fuera pues por mucho que se pelee desde dentro, nadie es profeta en su tierra y menos, en la nuestra.

El rincón desde el que os hablaré y seguro habréis escuchado, está justo donde amanece. Allí vivió el Desnarigado, un tirano pirata del estrecho en el que deseo enmascararme para desde su castillo, hablaros de las penas y alegrías de las “Siete Colinas”. Por ello, a unos pocos kilómetros de las calles que me vieron crecer, escribiré si se me permite en estas líneas como un “chavea” exiliado, cargando bultos de aquí a allá para enaltecer la ciudad del rezo al canto y del cinco de agosto.

Siempre noble y leal a la perla, pero realista. Somos de la ciudad del décimo trabajo de Hércules y debemos seguir la labor para el inculto, los falsos profetas y nuestra querida ciudad.

No faltan fuerzas ni ganas. No podemos olvidarnos de ella ni en la lejanía. Es escucharla y volver la vista atrás. Es el rectificar, el concienciar y el invitar a que la conozcan, porque el que va, vuelve. Es el saludo cotidiano y el chismorreo constante. Es la envidia de muchos y el desprestigio de otros tantos pero, tan única que hasta una mujer sigue esperando dormida a esa perfecta amanecía de la que os hablaba al principio.

Y ahí me quedo; en una eterna alborada esperando a que siga resurgiendo a su manera. Y yo, desde aquí, aliviándole los males y compartiendo con todos ustedes, cómo se ve desde el otro lado del charco su despertar. Sean benévolos con la realidad y espero que os atraiga este lugar donde el pirata comienza su aventura.

El rincón del Desnarigado