La felicidad está en las pequeñas cosas
La felicidad está en las pequeñas cosas

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El secreto de la felicidad

El secreto de la felicidad

El invierno pasado escuchamos hablar por primera vez de la filosofía hygge, un término que a todos nos resultaba de lo más extraño y que hoy con la venidera llegada del mal tiempo vuelve a resonar en nuestros oídos.

La filosofía hygge proviene de los países nórdicos, de ahí que el frío (cuando llegue) nos la traiga de nuevo al recuerdo. Cuando hablamos de hygge estamos hablando nada más y nada menos que de felicidad. La filosofía de la felicidad viene para nuestro asombro de esos países exóticos a la vista, pero bastante indeseables a la hora de vivir en ellos, el clima hace de las zonas nórdicas del planeta sitios comúnmente poco habitados. Y es que a nosotros los sureños nos parece complicado que entre tormentas de nieve y encierros prolongados en casa pueda estar la ansiada fórmula de la felicidad.

Las clave para sentirnos más a gusto con nosotros mismo estaría según la filosofía hygge en una especie de desapego de lo material que nos llevaría por un camino en el que prima la búsqueda de lo esencial, es decir del bienestar. Para ello es fundamental rodearnos de un ambiente lo más acogedor y apacible posible. De esta forma la decoración de nuestro hogar forma parte fundamental en el proceso de encontrar la felicidad, porque antes de hallarla hemos de encontrarnos en un lugar donde nos sintamos realmente a gusto.

Una de las claves del hygge es encontrar la felicidad en las pequeñas cosas que se hayan en la tranquilidad del hogar, para ello se hacen unas recomendaciones muy específicas como: relájate en casa tan solo con la luz de unas velas, regálate placeres como el café, el chocolate…, comparte con los demás tu tiempo libre, intenta encontrar un sitio donde realmente te encuentres cómodo, etc. La filosofía hygge es mucho más extensa en sus preceptos, mucho más profunda de lo que de aquí puede vislumbrarse.

Todo lo que forma parte de nuestro día a día forma también parte de esta filosofía y es que hemos de tener en cuenta lo que comemos, los viajes que realizamos, como es nuestro hogar, las relaciones sociales que establecemos…, todo es susceptible de ser mejorado para encontrar una armonía que nos haga tener una vida más feliz. Aunque todos estos factores puedan adecuarse a la filosofía hygge, se dice que el epicentro de esta es el hogar y ahí es justo donde tiene que comenzar la transformación. No en vano ya hay cadenas   dedicadas a la decoración y decoradores que han optado por seguir y recomendar los preceptos de la filosofía de la felicidad a sus clientes.

Sintetizando mucho el concepto hygge la felicidad habría que buscarla en los pequeños detalles, en la vida tranquila y hogareña, en las cosas que nos hacen soñar y crecer por dentro, como la lectura de un buen libro, una charla frente a una chimenea, tomar tranquilamente una taza de café por las mañanas mientras escuchamos el ruido de la lluvia al caer…

Para adentrarse de lleno en este tipo de filosofía –no barata- os recomendamos que busquéis en vuestras librerías el libro de Meik Wiking, director ejecutivo del Instituto para la búsqueda de la Felicidad de Copenhague, titulado “Hygge, la felicidad en las pequeñas cosas” de la editorial Libros Cúpula. Descubriréis que la felicidad está mucho más cerca de lo que nunca imaginasteis, aprenderéis a valorar lo que os rodea a sentiros plenos internamente. Aprenderéis a encontrar vuestro hygge, yo ya sé donde está el mío, en una tarde de lluvia acurrucada en el sofá con una manta, con la compañía de mi gata y una gran taza de café sólo. ¡No se puede pedir más!

El secreto de la felicidad