San Valentín, la fiesta… ¿del amor?

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San Valentín, la fiesta… ¿del amor?

San Valentín, la fiesta… ¿del amor?

Paganismo y cristianismo conforman la base de la que se considera la celebración más romántica del año.

El 14 de febrero se constituye como una fecha de suma importancia para la mayoría de las parejas enamoradas del mundo.


Entre las tradiciones habituales para estos días se cuenta desde cenas románticas hasta viajes exóticos, pasando por regalos y todo tipo de detalles con los que a fin de cuentas se pueda poner de manifiesto el amor que se profesa a “esa media naranja”.


No obstante y frente a la idea de una jornada en la que el exhibir muestras de afectos resulta una constante, los orígenes del tan renombrado festejo distan mucho de ser considerado un ensalzamiento del amor. Y es que el actual día de San Valentín entronca directamente con los viejos rituales paganos romanos.

La festividad de lupercalia se trataba de uno de los eventos más importantes del acervo latino. En ella, se llevaban a cabo todo tipo de sacrificios animales con el único objetivo de garantizar la fertilidad de los integrantes del matrimonio y asegurar la buena salud del futuro hijo.


Del mismo modo, en la celebración se llevaban a cabo ciertas fórmulas para emparejar a los solteros: Las mujeres depositaban en urnas su nombre y el resto de ciudadanos sacaban de estas algunos de los pequeños trozos de papel allí reunidos.


Significaba, por tanto, que quienes que resultaran unidos por el azar pasarían juntos no sólo el resto del festival, si no que probablemente también de sus vidas. No obstante, el legado de San Valentín, como su propio nombre indica, también cuenta con un cariz marcadamente cristiano.


Se especula que su origen se remonta a los tiempos del emperador romano Claudio II, quien proscribió los matrimonios entre jóvenes. En profundo desacuerdo con dicha medida, el sacerdote Valentín de Roma decidió impartir el sacramento a escondidas de la prohibición. Esto le costó al beato su encarcelamiento y posterior ejecución el 14 de febrero del año 273, el mismo día en el que se celebraba de forma anual las lupercalias.


Poco a poco y gracias a la influencia de numerosos autores y artistas posteriores, el festejo evolucionó hasta convertirse en la popular fecha de los enamorados.


¿Quién hubiese podido imaginar que un día con orígenes tan oscuros y vinculado a la muerte acabaría siendo un elogio al afecto y a la vida?

San Valentín, la fiesta… ¿del amor?