La Navidad vista con lupa

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La Navidad vista con lupa

La Navidad vista con lupa

Recién disfrutada junto a familiares y amigos, es considerada por muchos «la mejor época del año», pero ¿realmente sabemos cómo surgió?

La Navidad constituye, sin duda alguna, una de las festividades más importantes del año ya no sólo por las implicaciones religiosas de las que esta pueda hacer gala, sino como hecho cultural en sí mismo.

Celebrada tanto por creyentes como por no creyentes, existe cierto desconocimiento relativo a sus orígenes, lógicamente cristianos y vinculados al nacimiento del Mesías. No obstante, su historia es algo más intricada de lo que pudiera aparentar a bote pronto.


Cierto es que el propio término de Navidad hace referencia a la natividad de Jesús de Nazaret, quien habría nacido el 25 de diciembre.


Sin embargo, el establecimiento de esta fecha como el día de la concepción del Mesías realmente fue fruto del acuerdo entre los santos Gregorio Nacianzeno y Juan Crisóstomo allá por el siglo IV, pues los textos sagrados nunca revelaron el día real en el que el niño-Dios fue engendrado.


Por otro lado y a pesar de su implantación oficial, la fama de la que gozaba por aquellos años el cristianismo impedía su aceptación estatal y, por tanto, se hacía inviable la normalización de este tipo de tradiciones.


No fue hasta la llegada del emperador Constantino I que pudo empezar a celebrarse sin ningún tipo de impedimento la fiesta de Navidad en su sentido cristiano. Esta, a su vez, coincidiría con los festejos de las Saturnalias donde se rendía culto al dios de la agricultura, Saturno.


En ellas, además, los romanos reivindicarían de manera fervorosa al pino como representante de los espíritus del bosque y de la resurrección de las deidades, pudiendo hallar en este hecho un antecedente directo de su popularización en el contexto navideño contemporáneo.


De manera similar, la figura de Santa Claus se encuentra emparentada con un personaje histórico de gran antigüedad: San Nicolás de Myra, quien fuera obispo cristiano en Anatolia (Turquía) allá por el siglo IV.

Su compromiso con los más desfavorecidos sumada a su particular costumbre de repartir regalos entre los necesitados fueron los rasgos tomados como referencia para posteriormente construir al personaje de Papá Noel.


Según cuentan las leyendas, el santo también salvó a tres chicas de caer en la prostitución regalándoles tres bolas con monedas de oro en su interior. Por ello, para la decoración de los árboles de Navidad tienden a emplearse bolas en homenaje al regalo que San Nicolás les hizo.


Nuestro concepto actual de Navidad encierra, en conclusión, muchos más misterios de lo que en un principio pudiéramos haber siquiera planteado.


Más allá de las cenas familiares y de los regalos bajo el árbol, nos topamos con hechos históricos concretos que han configurado irremediablemente nuestras costumbres populares y sin las cuales sería imposible comprender la cotidianidad que nos rodea.


 


 

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