La historia detrás del 8M

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La historia detrás del 8M

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Rusia, Alemania y Suecia fueron los primeros países en celebrarlo de manera oficial en el año 1914.

La Jornada Internacional de la Mujer Trabajadora se presenta como una de las fechas más señalada del calendario en lo que a la preconización de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres se refiere.


Aunque a simple vista pudiera entreverse como un fenómeno eminentemente contemporáneo, este día encuentra sus orígenes inmediatos en diversos acontecimientos que han venido sucediéndose desde la segunda mitad del siglo XIX hasta los albores del XX.


Se trata, en resumidas cuentas, de una concatenación de eventos que no sólo cristalizó en la institucionalización de la defensa de la paridad, sino también en una presencia real de esta en la agenda política actual.


Los primeros hechos se remontan al lejano marzo de 1858, en el estado de Nueva York. Allí, trabajadoras de la Compañía Textil de Lower East Side decidieron salir a las calles de Nueva York bajo la proclama «pan y rosas», símbolos que representaban un salario adecuado y una vida digna respectivamente.


Las protestas se saldaron numerosas víctimas a causa de la represión policial. No obstante, lograron actuar como la chispa que posteriormente darían pie a una nueva serie de huelgas a lo largo y ancho de EEUU, destacando la de 1867 en la ciudad de Troy.


De forma paralela, distintas organizaciones políticas de orientación progresista comenzaron a hacer campaña por el reconocimiento del sufragio femenino, llegando a organizarse el 28 de febrero de 1909 unas jornadas de reflexión en Nueva York conocidas como «Día de las Mujeres».


En Europa este ejemplo fue tomado por las dirigentes socialdemócratas Rosa Luxemburgo y Clara Zetkin, quienes en 1910 organizaron en Dinamarca la II Conferencia Internacional de las Mujeres Trabajadora, proponiéndose allí el establecimiento de un día de reconocimiento a la labor realizada por las obreras féminas de todo el mundo.


A pesar de no llegar a concretarse una fecha, sí que se acordó marzo como el mes en el que llevar a cabo el homenaje.


El día sería elegido poco después, desgraciadamente, como consecuencia del incendió de la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist, en Nueva York. Allí perderían la vida 123 mujeres, inmigrantes en su mayoría y cuyas edades iban de los 14 a los 48 años como consecuencia de las llamas.


La trágica escena reveló que nadie pudo escapar a causa de que los responsables de la fábrica habían cerrado toda salida posible para evitar robos y otros altercados.

Así, la fecha del 8 de marzo cobró aún mayor relevancia y su celebración se extendió progresivamente a los demás países del mundo, teniendo lugar por primera vez en España durante 1936: El día internacional de la mujer trabajadora no sólo reivindicaba ya la idea de equidad entre sexos, sino que también se había convertido en un tributo a las víctimas de aquel desgraciado incidente.


 


 

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