La eterna lucha fronteriza de oriente

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La eterna lucha fronteriza de oriente

La eterna lucha fronteriza de oriente

La llamada Convención de Shimla operó como el punto de inflexión de las relaciones entre el estado indio y el gigante chino.


Las recientes tensiones acontecidas entre el régimen de Pekín y el de Nueva Delhi a consecuencia de una transgresión de las líneas que demarcan los límites territoriales de sendos países han reavivado un viejo conflicto fronterizo que encuentra su origen en las primeras décadas del siglo XX.


Fue durante 1913 que el gobierno nacionalista de la por entonces recién proclamada República China impulsó unas negociaciones a tres bandas que pusieran fin a las pretensiones expansionistas del Imperio Británico mediante su colonia de India sobre la zona del Tíbet, una administración teocrática-feudal dirigida por el Dalai Lama.


Aquellos procesos tuvieron lugar finalmente en 1914 en la ciudad india de Shimla y, aún con el consenso inicial, China acabó retractándose al no estar de acuerdo con cuestiones referidas a materia fronteriza.


A pesar de las advertencias del gran país asiático, la monarquía británica desoyó a la República y firmó los acuerdos con el representante del Tíbet en aras de aumentar su influencia económica y política sobre la zona.


Siguiendo esta línea, mediante otro pacto británico-tibetano se extendió la frontera de la India hasta el Himalaya, creándose así la llamada Agencia Fronteriza del Noroeste –NEFA por sus siglas en inglés– en el territorio que hoy ocupa el estado indio de Arunachal Pradesh.


Tras la obtención de su independencia, la India, ahora gobernada por el carismático líder nacionalista Pandit Nehru resultó heredera de aquellas prerrogativas interpuestas por los británicos, motivo por el cual el nuevo presidente se mostró partidario de una política de coexistencia pacífica y distensión con el estado chino, que había apostado por la vía del socialismo tras la exitosa revolución de 1949.


Las nuevas y positivas relaciones se materializaron en la creación de un importante flujo comercial entre ambos países y en el reconocimiento de la soberanía de China sobre territorio tibetano.


No obstante, con la acogida por parte de Nehru del gobierno en el exilio del Dalai Lama después de que el Tíbet fuese ocupado por China y que esta a su vez comenzara la construcción de una carretera en la región india de Aksai Chin, las buenas relaciones entre ambos países llegaron  a su fin y se desató un conflicto que se extiende hasta hoy día.

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