Alan Turing, un genio sin reconocimiento por ser homosexual

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Alan Turing, un genio sin reconocimiento por ser homosexual

Alan Turing, un genio sin reconocimiento por ser homosexual
La orientación sexual de Turing fue el principal motivo por el que sus aportes fueron desdeñados aún resultando esencial para la victoria aliada en la 2ª Guerra Mundial.

La figura del matemático e informático Alan Turing ha sido a menudo ensalzada por aquellos que, desde el amplio campo de las ciencias computacionales, le recuerdan como uno de los padres fundadores de dicha disciplina.


A consecuencia de sus ingentes aportes y labor desempeñada en ese terreno, puede llegar a afirmarse de igual forma que este brillante teórico británico sembró el campo de cultivo que posteriormente engendraría al movimiento hacker y a toda su respectiva comunidad, conocida por sus intentos de poner a prueba la ciberseguridad de los dispositivos electrónicos a través de sagaces y singulares técnicas.


Sendos ámbitos, con puntos de confluencia comunes eran los que ocupaban el tiempo e interés de este joven londinense durante las primeras décadas del siglo XX, afanándose en la resolución de acertijos así como en las ciencias formales en su conjunto.


Tras graduarse en Cambridge y trabajar en EEUU durante un tiempo junto al lógico Alonzo Church.


A finales de la década de los 30, explorará la posibilidad de crear una máquina en la que se apliquen todos los conocimientos a su alcance y que le posibilite la realización de ejercicios matemáticos a través de instrucciones algorítmicas: sería de este modo que nacería la llamada Máquina de Turing, el precedente más inmediato del actual ordenador.


Sus teorías serían así mismo llevadas a la práctica durante la 2ª Guerra Mundial y puestas al servicio del bando aliado, para quienes descifraría los mensajes que contenían los próximos objetivos de la marina alemana.


Su actuación resultó decisiva para la consecución del código que descifraría las coordenadas y, por tanto, para la obtención de la victoria sobre el 3er Reich.
 

No obstante, el genio quedó privado de su merecido reconocimiento como consecuencia de su  condición homosexual, hecho por el que fue condenado y que a su vez le incitó a llevar a cabo su posterior suicidio a la edad de 43 años en 1954.
Tuvieron que interceder honorables y destacados miembros de la comunidad científica como Stephen Hawkings para que se produjeran décadas después la rehabilitación de la figura Turing y su personalidad pudiera resurgir del olvido para ocupar el puesto que le corresponde en el imaginario colectivo.

Alan Turing, un genio sin reconocimiento por ser homosexual