Bertrand Russell: filósofo, divulgador y activista

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Bertrand Russell: filósofo, divulgador y activista

Bertrand Russell: filósofo, divulgador y activista
El pasado 18 de mayo se cumplió el aniversario del nacimiento de una de las figuras intelectuales más reputadas del siglo XX.

En la singular personalidad de Bertrand Russell confluye no sólo el apasionado espíritu de quien anhela profundizar en el mundo que le rodea desde todas las perspectivas posibles –posición que confirmó en su célebre Autobiografía (1951) –, sino también el inquieto activista que es incapaz de tolerar el sufrimiento que padece el género humano. Esa faceta dual puede, sintéticamente, aproximarnos a la figura real de este curioso filósofo y escritor británico cuya efigie ha logrado trascender en el marco de la historia contemporánea. Russell nació en el seno de una familia de aristócratas en mayo de 1872. Su niñez y adolescencia estuvieron marcadas por esa precoz curiosidad propia de los grandes prodigios que tratan de comprender su entorno. Durante esos primeros años investigó ampliamente sobre asuntos como Dios o el libre albedrío, llegando a la conclusión de que «ninguno de ellos existe como tal». Posteriormente accedió al Trinity College, en Cambridge, donde comenzó a frecuentar círculos de intelectuales seducidos, al igual que él, por los ideales progresistas propugnados por el fabianismo –doctrina política alineada con la socialdemocracia de entonces–. Tras cursar estudios de filosofía bajo la tutela del reputado profesor John McTaggart, comenzó con su formación en ciencias económicas, que se vería luego reflejada en su gran obra La socialdemocracia alemana (1896). Dicho ensayo le permitió ingresar como docente en la Escuela Económica de Londres y, de forma paralela, iniciar su acercamiento al pensamiento kantiano y positivista. Tratará de llevar a cabo una aproximación entre la filosofía y la ciencia con el libro Exposición crítica de la filosofía de Leibniz (1900) y, en la misma tónica, publicará poco más tarde Los principios de las matemáticas (1903), en el que se dedicará a crear un nexo de unión entre la lógica y las matemáticas. 

Esta última idea daría lugar a un sinfín de aplicaciones en el campo de la práctica como electrónica, programación, etc. Además, su actitud como crítico librepensador le empujaría a verter ríos de tinta comentando la convulsa realidad que se sucedía en aquellos años: desde el pacifismo a ultranza que profesaba –y que le valió medio año de cárcel– hasta su desilusión con la Revolución de Octubre y Lenin, a quien entrevistó en 1920. 

Todo esto fue documentado en algunos de sus textos como La conquista de la felicidad (1930) y Práctica y teoría del bolchevismo (1920) respectivamente. Russell viene detentando desde entonces la etiqueta de verso suelto en el imaginario popular, adscrito por encima de todo a la inviolabilidad de la libertad humana y partidario de que los descubrimientos realizados por la comunidad intelectual sean puestos al tanto servicio del crecimiento de la civilización como a la mejora de calidad de vida de las gentes. 

Bertrand Russell: filósofo, divulgador y activista